Oslo en ruinas

La trapecista salta desde la estratosfera de sacos de escombros una mañana blanca de estepicursores, copos de nieve de confeti y coronas fúnebres de flores de plástico. Tropieza en el trapecio. Oslo en ruinas.
No hay cowboy de media noche ni nenas de un millón de dólares. Una casita de chocolate en un país de diabéticos.
Los músicos de la orquesta recogieron sus bártulos al ritmo del vacío que dejaba al caer. Colgaron en el armario su traje, su color de piel y la voz grave, profunda. Los saxos se reconvirtieron en macetas y las guitarras en poderosas curvas de carretera, rumbo a todo lo que quedaba por soñar.
La protagonista del libro se acurrucó entre sus páginas y pidió cinco minutitos más cubierta de letra y celulosa y tinta y piel. Pasó el resto de la mañana de su vida combinando las letras en sopas encuadernadas o cocinadas, descubriendo y dejándose descubrir. Bailando y durmiendo. Hasta la tarde. Y, después, la noche. No habría más. No abría más.
Oslo en ruinas y un proyecto de reconstrucción.
La foto es mía.
Un libro, “Mañana en la batalla piensa en mí” de Javier Marías
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s