Petits Essais

El empleado de correos pulsó el timbre y esperó. Repasó mentalmente lo impoluto de su aspecto. El reglamentario orden de su uniforme reglamentario. Repasó las acciones automáticas y automatizadas que haría tras abrirse la puerta. Identificación. Firme aquí. Entrega. Se imaginó imaginando al usuario del leal servicio de correos abriendo aquel paquete que quizá esperaba o quizá no. Que quizá le gustaría o quizá no. Que quizá había encargado o quizá no. Sorpresa, alegría, decepción o tristeza. Una mala noticia. O una buena.

Esperó y se entretuvo mirando las nubes. Los coches. Las bicicletas. Esperó donde sólo el imaginario popular podía imaginarlo esperando: en el porche de un barrio de las afueras de una pequeña población norteamericana, con un jardín cuidado detrás, niños jugando y vecinos sacando la basura para fisgonear, herederos de los visillos castellanos de antaño. Un barrio dividido en manzanas y tejados cubiertos de pelotas de béisbol.

Louise abrió la puerta. Se identificó. Firmó. Miró el paquete antes de recibirlo. “¿Tendría usted la bondad de esperar a que lo abra?” dijo. Y él esperó. No se perdió en sus ojos negros ni se fijó en la bata de seda a medio abrochar. No fantaseó al llegar a casa con las curvas que podría haber adivinado ni ensoñó con sus dedos enredándose en su pelo. No. Se limitó a esperar.

Louise, su bata de seda a medio abrochar, sus ojos negros pendientes de descubrir el contenido del paquete, los dedos que habrían podido enredarse en su pelo rompiendo el papel de estraza, abriendo la tapa.

“Lo siento, ha debido ser una confusión. La nieve vendrá más tarde. Yo había encargado atardeceres naranjas, de verano y sal. Puede usted devolverlo.”

Adam cogió el paquete. Lo cerró sintiendo apenas el roce de una ventisca de invierno, sacó un nuevo formulario que cumplimentó y Louise rubricó. Inclinó la cabeza. “Gracias, señora. Que tenga usted un buen día”. Y sabía. Supo. Que pronto iba a regresar con el envío correcto. Aquello no había sido más que un pequeño ensayo.

La foto, de Louise Brooks

Una canción, Fireworks, el cover de Kina Grannis de la canción de Katy Perry

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