Undeseo.com

– Sí, hola, buenos días, quería hablar con el gerente de la empresa, por favor.
– …
– No, señorita, usted no puede ayudarme. Quiero hablar con el director.
– …
– ¿Qué le explique mi problema? ¿Es que a caso es usted psicoanalista?
– …
– Tiene razón, perdone, no tengo porqué pagarlo con usted.
– …
– Está bien, está bien. El caso es que hace unos meses recurrí a sus servicios. Contraté el servicio de undeseo.com a cambio de un año de felicidad.
– …
– Sí, eso es, la oferta especial para nuevos clientes.
– …
– Yo soy camarero, ¿sabe usted? Trabajo en la cafetería de la facultad más bulliciosa de Madrid. A la hora de comer, los gritos y los pedidos se me metían dentro de la cabeza y no lograba librarme de las jaquecas. Los fines de semana los pasaba encerrado en casa con las luces apagadas y en silencio. ¿Sabe usted lo importante que puede llegar a ser el silencio?
– …
– No, claro, me hago cargo. Bueno, pues fue entonces cuando conocí los servicios de su empresa a través de un anuncio en internet que decía: “¿Qué es lo que más deseas? ¿Qué darías por que se cumpliera tu deseo?”. Entré en vuestra web y le puse un precio no económico a mi deseo. Estudiasteis mi caso y me concedisteis el deseo. Así empecé con la telepatía. Ya no hacía falta que los alumnos gritaran qué querían tomar: les leía el pensamiento. Al principio fue el caos, pero pensé que sería por la novedad, que en cuanto lograra controlar el poder, todo iría mejor. Pero los días pasaban y no iba a mejor. No lograba colocar un filtro en los pensamientos que leía. Leía sus dudas (“¿chorizo o tortilla?”), leía sus anhelos (“¿si le invito a una cerveza acabaremos en el baño?”), leía lo que pensaban de mí, lo bueno y lo malo. Leía sus repasos de última hora antes de los exámenes. Era una locura. Las voces ya no se metían dentro de mi cabeza estaban dentro de mi cabeza.
– …
– ¿A qué se refiere con que tendría que haber formulado mejor mi deseo?
– …
– Sí, sí, fue eso lo que pedí, “Poder leer la mente de mis clientes”, pero me refería a leérsela sólo cuando iban a pedir…
– …
– No, claro, no lo expliqué mejor… Pero pensé que se me entendería…
– …
– ¿Cómo que la culpa es mía? ¿Qué es problema mío no haber sabido plasmar por escrito lo que deseaba?
– …
– ¿Entonces no puedo hacer nada? ¿No se puede devolver el deseo? ¿No se puede reinvertir el proceso? ¡¡Yo quiero hablar con un responsable!! ¡¡Esto no puede quedar así!! ¡¡Es una vergüenza!! ¡¡Quiero recuperar mi vida!!

– ¿Señorita?

– ¿Señorita? ¡¡Oigaaaaa!!

La foto, “Pecera” de Herbert List (1937)

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3 comentarios en “Undeseo.com

  1. me recuerda a un espectáculo de mis amiguetes ronlalá que se llama “Mundo y Final”… en él podías llamar a una empresa para que destruyera el mundo (nadie quería la opción de 2×1, jejjeejjeejej)http://es.youtube.com/watch?v=vZXcJsejvQU(es el tráiler de la obra, ¡están de gira!)muchos besitos!K

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  2. El mundo está lleno de pensamientos comunes y lugares comunes y a veces parece como si la imaginación global pusiera a nuestra disposición un número finito de historias… Aunque cualquier ambientalista argumentaría que la información está en el ambiente (claro) y que por eso todos sacamos ideas parecidas de estímulos comunes…Besos a las dos!H

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