Hipnosis

“Creo que las formas de comunicación se están extinguiendo. Hemos tocado techo con Internet, así que he decidido dejar el márketing viral y dedicarme, en exclusiva, a la hipnosis”. Así de contundente se mostró Ernesto en la reunión de fin de curso. Su estrategia siempre era esa, la sorpresa, la idea contradictoria ofrecida con la mejor de las sonrisas, el anzuelo servido en bandeja de plata que todos sus alumnos, generación tras generación, mordían, hechizados por sus palabras.

Ernesto descubrió que era capaz de hipnotizar mucho antes de saber que la hipnosis existía. Siempre lo había conseguido todo por un encanto personal que llenaba las estancias en las que entraba, que le facilitaba la existencia haciéndole el centro de todas las miradas, la atracción de todas las mujeres. Tampoco sabía que existía cuando se hizo rico vendiendo productos a grandes masas que compraban siguiendo el embrujo de sus órdenes sutiles. No imaginaba que la atención embelesada de aquellos alumnos que querían aprender a hipnotizar ignorando el verbo y el significante, se debía a aquel don que tenía sin tener.

Descubrió el poder sobrenatural de sus palabras al encontrarse a Dolores, 20 años más joven que él, derretida de amor en sus brazos, siguiendo las instrucciones precisas de sus susurros al desnudarse. Se cercioró la ganar las elecciones en un pueblo donde nadie le conocía. No le cupo duda cuando consiguió el premio más importante de publicidad de ese mismo año.

Empezó a leer, a estudiar, a averiguar datos y a desechar la idea de verse el resto de su vida envuelto en un shari de lentejuelas, jugando a ser el gran ilusionista del país.
Y cuando se convenció de que la hipnosis era una cosa seria, entre grandes carcajadas, decidió salir del armario. “Soy hipnotizador”. Silencio. Ninguna objeción. Todos cumplieron el papel que él les había ordenado.

El cuadro, “Pareja Bailando” de Fernando Botero.
Un libro, “El libro de las ilusiones“, de Paul Auster.
Una peli, “La maldición del Escorpión de Jade” (“The curse of the jade scorpion”), de Woody Allen.
Un susurro: la primera frase, entrecomillada, me la ha dicho un gran ilusionista de la palabra hace un rato. El resto de la historia, como siempre, inventada. Más o menos.
Y una felicitación: ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, QUEENS!!

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7 comentarios en “Hipnosis

  1. Fiestorro, qué narices…… vete eligiendo el modelito de odalisca y el orden de actuación en la pira incendiada…Besos (a mí tb me ha encantado)…

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  2. madre mía, lo del orden de actuación me trae de cabeza!!!!El traje de odalisca lo tengo listo y lo mejor es que ¡me entrará! Sigo con el estómago en las orejas.Besucos,H

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  3. Pues cuídate… ya sé que no te hace falta, que cocinas fenomenal, pero si es necesario te hago una sopita (ufff… con el calor, mejor un gazpacho) y unas croquetitas que…Besos, te quiero (y por diossssss no adelgaces por esos motivos, bueno, mejor por ningún motivo)…Yo también estoy trabajando en el orden de actuación en la pira… Mmmmmmm….

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